El problema habitual
- Contratos dispersos entre carpetas personales, correos y archivadores físicos.
- Renovaciones automáticas que se descubren demasiado tarde para renegociar condiciones.
- Cláusulas importantes que nadie revisa hasta que surge un problema.
- Firmas pendientes que se acumulan por depender de imprimir, firmar y escanear.
Cómo lo resuelve un gestor documental
- Repositorio único: Contratos de clientes, proveedores, alquileres y servicios, centralizados y clasificados por tipo.
- Alertas de vencimiento: El sistema avisa con la antelación que decidas antes de cada renovación o fin de contrato.
- Firma electrónica: Se firma directamente en la plataforma, con validez legal y sin imprimir nada.
- Control de versiones: Cada modificación queda registrada, con acceso al historial completo.