El problema habitual
- Expedientes de personal repartidos entre carpetas físicas y archivos sueltos en el ordenador de un responsable.
- Documentación sensible —nóminas, bajas médicas, datos personales— sin control real de quién puede verla.
- Contratos y anexos que se firman en papel y tardan días en quedar completos.
- Dificultad para responder rápido a una inspección de trabajo o a una auditoría interna.
Cómo lo resuelve un gestor documental
- Expediente digital por empleado: Contrato, nóminas, formación y evaluaciones en un mismo lugar.
- Permisos por rol: Recursos Humanos, dirección y el propio empleado ven solo lo que les corresponde.
- Firma electrónica de contratos y anexos: Sin imprimir ni escanear.
- Conservación conforme a normativa: Los plazos legales de conservación se aplican de forma automática.