El problema habitual
- Facturas que llegan por correo, WhatsApp o papel, cada una guardada en un sitio distinto.
- Aprobaciones que se quedan atrapadas en una bandeja de entrada, retrasando pagos y generando recargos.
- Errores al introducir a mano importes, proveedores o fechas de vencimiento.
- Dificultad para justificar el IVA soportado o localizar una factura concreta ante una inspección.
Cómo lo resuelve un gestor documental
- Captura: La factura llega por correo, se escanea o se sube directamente, en cualquier formato.
- Lectura automática: El sistema extrae proveedor, importe, fecha y número de factura sin que nadie lo teclee.
- Aprobación: Se envía automáticamente a la persona responsable, con recordatorios si no se aprueba a tiempo.
- Archivo y conciliación: La factura queda clasificada, vinculada al pedido o albarán correspondiente y lista para exportar a tu programa de contabilidad.